Fundación Produce Sinaloa, A.C.

Lunes
28 de julio de 2014
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Ven en malanga cultivo factible para el sur de Sinaloa

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Al cultivar malanga se abatiría el monocultivo de mango, chile y tomate en el sur del estado y la sobreoferta de sus frutos

Avances de resultados de una investigación indican que el cultivo de malanga es factible para el sur de Sinaloa.
     Con esta alternativa se abatiría el monocultivo de mango, chile y tomate que predomina en esta región y, consecuentemente, las alteraciones ecológicas (que se manifiestan en incremento poblacional de insectos plagas, desarrollo de nuevas plagas y enfermedades y su resistencia a insecticidas), así como la sobreoferta de los frutos de estos cultivos.
     Estos son resultados preliminares del proyecto Validar el potencial de rendimiento y adaptabilidad del cultivo de malanga (Colocasia esculenta) en las condiciones del sur de Sinaloa, apoyado por Fundación Produce Sinaloa, A.C., que busca validar un paquete tecnológico para cultivar esta planta en el sur de Sinaloa.
     Otro beneficio que se conseguiría con la adopción del cultivo de malanga en el sur de Sinaloa es que el estado produciría un alimento de alto valor nutricional, que puede ser empleado para consumo humano o animal.
     Los resultados obtenidos hasta el momento también revelan que los pulgones son la principal plaga para la malanga en la región y que éstos se controlan exitosamente con insecticidas comerciales.
     También señalan que el verano (durante la temporada de lluvias) es la mejor fecha de siembra para este cultivo, porque favorece el crecimiento vigoroso, por la abundante humedad relativa y las altas temperaturas.

Paquete tecnológico para cultivar malanga en el sur de Sinaloa
Clima y tipos de suelos para el cultivo. La malanga es una planta herbácea anual, su ciclo consta de nueve meses; prospera en climas cálido-húmedos, con temperaturas que oscilan entre 15 y 35ºC y altitudes que van de cero a mil metros sobre el nivel del mar.
     Prefiere suelos sueltos-limosos, con alto contenido de materia orgánica (como orillas de ríos o zonas propensas a inundación) y con pH de 5.5 a 6.5.
     Prospera en suelos arcillosos pero si no hay disponibilidad de agua en la cosecha se dificulta la actividad; tolera inundaciones, puede sobrevivir hasta tres días bajo el agua.
     Es una planta que demanda bastante agua, por lo que en el trópico seco (como el sur de Sinaloa) debe cultivarse con riego.
     Semilla o propágalo. Pueden emplearse dos partes de la planta para sembrarse: Los cormos (el camote) o las plántulas nuevas (hijuelos).
     Si se decide utilizar tubérculo (camotes) para la siembra, éstos deben ser pequeños (con peso menor a 200 gramos), enteros, sanos y, como tratamiento preventivo, se deben sumergir en una solución fungicida de Derosal (1 mililitro por litro de agua) y yodo o cloro (1 mililitro por litro de agua).
     Si se emplea plántula o hijuelos, se deben acondicionar con poda de hojas y cortar parte del cormo (si está muy desarrollado); sólo se deja de 1 a 2 centímetros de grosor del cormo, porque es en esta área donde se encuentran los meristemos de crecimiento de raíces.
     También se recomienda proporcionarles un tratamiento fitosanitario con Derosal (1 mililitro por litro de agua) y yodo o cloro (1 mililitro por litro de agua).
     La semilla se adquiere en el sureste de México, con la empresa Agropapaloapan, que es la única que tiene materiales selectos y con buena producción comercial; después del primer ciclo, la semilla se obtiene de la misma parcela cultivada.
     Sistema de producción de malanga. El órgano que se cosecha es el camote (botánicamente se le llama cormo); éste es un tallo subterráneo modificado que se desarrolla muy rápidamente, tiene forma cilíndrica y en él se almacenan sustancias nutritivas, como los carbohidratos.
     La malanga se puede cultivar bajo diferentes sistemas de producción, que van desde asociaciones con otros cultivos (como frutales) o en monocultivo (sólo malanga), en surcos sencillos o en camas de siembra a doble hilera, con riego rodado o, incluso, riego por goteo o microaspersión.
     La densidad de siembra puede variar, desde 25 hasta 45 mil plantas por hectárea.
     La siembra de malanga para el sur de Sinaloa, aunque se sugiere realizarla en temporada de lluvias, debe ser bajo sistema de riego, pues las precipitaciones que se presentan en la región no son suficientes para completar su ciclo.
     Método de siembra. La planta o cormos para siembra se clasifican de acuerdo al tamaño (grande, mediano y chico), la siembra se realiza de forma que la planta o cormo queden distribuidos por tamaño.
     La siembra puede realizarse en húmedo o seco; en suelos limosos es mejor la siembra en húmedo y, en arcillosos, en seco; pero de cualquier forma es indispensable que la planta, al ser sembrada, tenga humedad suficiente para favorecer el rápido enraizamiento y evitar el estrés.
     Densidad de siembra. La densidad de siembra se refiere al total de plantas sembradas por hectárea.
     En este caso, la densidad de siembra varía en función del sistema de producción que se utilice y a la distancia entre plantas.
     Por ejemplo, para sistemas de siembra en surcos sencillos distanciados a 80 cm y con una separación entre plantas de 50 cm, la densidad de siembra es de 25 mil plantas por hectárea.
     Este sistema de producción facilita el acceso de maquinaria, sobre todo para el aporque y control de malezas.
     La distancia entre plantas no debe ser menor a 30 cm, porque esto limita el desarrollo del cormo y de la planta.
     Escarda y aporque. Estas actividades se realizan para acercar tierra a la planta y controlar la maleza.
     Se sugiere el paso de cultivadora con tractor y marcar el surco con el aporque, que favorece el desarrollo del camote. Estas actividades se realizan un mes después de la siembra o cuando la planta tenga, al menos, cuatro hojas desarrolladas.
     Posteriormente, se puede realizar otra escarda, para remarcar el surco para el riego y controlar la maleza que haya emergido.
     Deshierbes. El control de maleza es vital durante las primeras etapas de crecimiento de la planta y hasta que ésta alcance a sombrear la superficie.
     El control de maleza puede ser manual, mecánico o químico. El control mecánico se hace al momento de la escarda. En etapas tempranas del cultivo no es recomendable utilizar herbicidas.
     Después de que la planta tiene al menos tres hojas desarrolladas se pueden utilizar herbicidas selectivos para hoja ancha, como Fusilade y Flex, en dosis de 5 mililitros por litro.
     Fertilización. Se realizan dos fertilizaciones, la primera a los 30 días después de la siembra, con una mezcla física preparada que puede ser de 62.5 kg de urea, 37.5 kg de fosfato monoamónico y 37.5 kg de sulfato de potasio (como fuente de nitrógeno, fósforo, potasio y azufre, respectivamente).
     Antes de realizar el riego se aplican, de forma manual, 25 gramos de la mezcla a cada planta. Es necesario efectuar la primera fertilización antes de la escarda.
     La segunda fertilización debe aplicarse a los tres o cuatro meses después de la siembra, con fósforo y potasio (como elementos principales), y agregar un complejo de microelementos.
     Riego. El tipo de riego más recomendable es rodado, por la gran cantidad de agua que demanda la planta, aunque el riego por goteo también se puede utilizar, pero éste requiere de una inversión fuerte.
     El riego se debe realizar cada ocho días (si es rodado) y cada tres días (si es por goteo), por periodo de ocho horas.
     Plagas y enfermedades. En la plantación de malanga que se valida en el sur de Sinaloa se han presentado pulgones y mosquita blanca, de los que el pulgón ha provocado daños considerables en hojas, mientras que de la mosquita blanca sólo se han observado adultos, sin que causen afectaciones importantes.
     Para corregir el problema de pulgones se empleó Cipermetrina (1 mililitro por litro de agua), Confidor, Metasystox o algún otro insecticida de contacto, en dosis comerciales.
     Respecto a las enfermedades, se ha observado pudrición de camote en las primeras etapas de crecimiento del cultivo (por la humedad del suelo), pero la incidencia ha sido muy baja.
     Etapa de desarrollo de la planta. Cuando la planta emite nuevas plántulas o hijuelos es muy importante retirarlas porque restan vigor a la planta principal, por lo que el camote no se desarrolla lo suficiente y se reduce el rendimiento.
     De forma natural, la planta de malanga produce de dos a tres plántulas cada tres meses, con lo que se obtiene, durante su ciclo (nueve meses), de seis a nueve plántulas por tallo principal; así, se provee de nuevas plántulas para iniciar otras plantaciones.
     De 1 hectárea establecida con malanga se puede obtener plántula para sembrar hasta 3 hectáreas más.
     Lo más recomendable es llevar las plántulas a vivero para aventajar su desarrollo. Se les debe mantener con humedad suficiente para provocar el rápido enraizamiento.

Cultivo rentable
Con el paquete tecnológico propuesto para la validación del cultivo de malanga en el sur de Sinaloa se tiene un costo de producción estimado de 45 mil pesos por hectárea, que al considerar los rendimientos obtenidos en Oaxaca y Veracruz (25 toneladas por hectárea) y el precio pagado en campo al productor de estos estados (5 pesos por kg), se tiene un ingreso bruto de 125 mil pesos por hectárea.
     Con estos datos, la rentabilidad que este cultivo presenta es de 2.77, lo que indica que por cada peso invertido el productor gana 1.77 pesos.

Oportunidad de mercado
En México, la producción de malanga es incipiente, sólo se cultiva en Oaxaca, Veracruz y Puebla, que en conjunto conforman aproximadamente 100 hectáreas, de las que se cosechan 2 mil 500 toneladas, que se destinan a la exportación a Estados Unidos y Canadá, con una demanda de 30 mil toneladas al año.
     Los únicos países que exportan malanga actualmente son Costa Rica, Nicaragua y Ecuador, pero en conjunto no superan las 15 mil toneladas, por lo que existe un déficit de 50%.
    Al considerar estos datos, México puede colocarse como el principal proveedor de malanga a Estados Unidos, por las ventajas que posee, como cercanía con el mercado y su buen desarrollo tecnológico.

Con información proporcionada por Máximo Muñozcano Ruiz, integrante del Centro de Validación y Transferencia de Tecnología de Sinaloa, A.C. (CVTTS).

 

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